Los Panini vieron la oportunidad y compraron a precio de oferta la empresa. Benito y Guissepe pusieron la plata y empezaron a pensar en alguna idea para reavivar la fiebre por llenar álbumes. Lo primero que se les ocurrió fue introducir las monitas en sobres cerrados en los que venían dos unidades. Sin embargo, no se sabía muy bien cómo reaccionaría el público de principios de los años sesenta ante un álbum de cromos. La idea, lejos de ser original, parecía un poco anacrónica. Para ir a la fija apelaron a la pasión italiana por excelencia: el fútbol. Así que sacaron en 1961 una colección sobre el campeonato italiano. En la portada del álbum estaba la imagen del temible atacante sueco Neil Liedholm, goleador del A.C Milán. Con paciencia los hermanos esperaban no haberla embarrado.
Bruno Bolchi no sólo pasó a la historia por ser un aguerrido defensa que supo ser durante cinco años el capitán del Inter de Milán, sino porque fue el primer jugador convertido en estampita de fútbol. Con él comenzó un éxito arrollador e inmediato: en el primer año se vendieron 15 millones de láminas.
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